Cómo elegir el mejor método anticonceptivo

La cifra habla por sí sola: por cada 500 mil niños nacidos vivos se calcula que hayigual cantidad de interrupción de embarazos.

Y si de conocer datos se trata, conviene resaltar que según una investigación realizada en varios países, entre el 39% y el 65% de las mujeres se saltea alguna toma de la píldora anticonceptiva, mientras que entre el 12% y el 67% de las encuestadas incorporaban la píldora en el momento no indicado. De lo que puede deducirse que una proporción sustancial de los embarazos no deseados es atribuible a fallas del método anticonceptivo empleado.

Antes de avanzar, conviene aclarar conceptos que, si bien parecen elementales, no lo serían tanto. Los métodos anticonceptivos hormonales (pastillas, inyección, DIU, entre los más conocidos) son ideales para prevenir embarazos no deseados, pero en relaciones ocasionales debe utilizarse, además, lo que se llama “doble protección”: un método de barrera como el preservativo, para protegerse contra enfermedades de transmisión sexual como hepatitis B, HIV, HPV, entre otras.

«Si el varón se niega a usar un método de barrera no quiere cuidarte y no es un hombre que convenga». Así de tajante fue la doctora Analía Tablado (MN 65759 – MP 440020), médica especialista en ginecología.

Pero volvamos a la prevención de un embarazo no planificado, hecho que no sólo depende de la protección ofrecida por el método, sino también de cuán correcta y consistentemente se lo usa.

Los métodos que dependen del uso correcto y consistente por parte de las personas tienen un amplio rango de eficacia, pero muchas veces se cometen errores y es así como una proporción sustancial de los embarazos no deseados es atribuible a fallas del método anticonceptivo empleado.

Consultada por Infobae acerca de cuál es el método ideal, Tablado aseguró que «no existe» y consideró que «cada uno tiene sus ventajas y desventajas».

Así es que, antes de elegir con cuál prevenir un embarazo hay muchas cosas que deben tenerse en cuenta: hay que pensar en la salud general de la mujer, con qué frecuencia tiene relaciones sexuales, la cantidad de parejas sexuales, si desea tener hijos algún día, la eficacia de cada método, los posibles efectos secundarios, el grado de comodidad cuando se lo utiliza. Y recordar que incluso los anticonceptivos más efectivos pueden fallar.

En la actualidad, existen en el mercado varios métodos anticonceptivos, todos seguros y efectivos, que pueden elegirse según mejor se adapten a las necesidades y convicciones de quien los use.

De ahí que Tablado elija llamar «usuarias» y no «pacientes» a quienes se acercan a su consultorio en busca de un método anticonceptivo. «Son mujeres jóvenes sanas que n usar un método. No es una situación paternalista sino que juntas decidimos qué es lo mejor; y si en la consulta se puede sumar a la pareja, mejor», resaltó la especialista, quien aseguró que «cuanto más joven es la mujer, más opta por anticoncepción hormonal».

La elección de la anticoncepción puede estar limitada para la mujer que amamanta debido a las preocupaciones con respecto a los efectos hormonales esteroideos. Idealmente el método anticonceptivo de elección no debe interferir con la lactancia. Con todo, las mujeres deben tener en cuenta que durante la lactancia la anticoncepción también es importante y que la anticoncepción libre de estrógenos es una opción para esta etapa, ya que puede administrarse en mujeres lactantes a partir de la sexta semana postparto.

Uno a uno, todos los métodos para evitar un embarazo

*Métodos de barrera

+ Preservativo: vaina o cubierta –por lo general de látex– que envuelve el pene erecto. Forma una barrera que impide que los espermatozoides pasen a la vagina. Su efectividad es del 98% si se lo usa de manera correcta y sostenida; pero es del 85% como se lo usa comúnmente. También protege de las infecciones de transmisión sexual, en particular la causada por el VIH. Se debe colocar antes de la relación sexual.

+ Diafragma: es un dispositivo de látex en forma de taza de poca profundidad que se coloca dentro de la vagina antes de la relación sexual. Impide que los espermatozoides ingresen al cuello del útero  y alcancen el óvulo. Tiene una efectividad de entre el 84% y 94% para evitar un embarazo.

+ Dispositivo Intrauterino (DIU) de cobre: es un pequeño dispositivo en forma de «T» que se coloca dentro del útero, donde libera una pequeña cantidad de cobre, lo que impide que el espermatozoide alcance y fertilice al óvulo. Si ocurre la fertilización, el DIU evita que el óvulo fertilizado se implante. Debe ser colocado por un médico. Puede permanecer en el útero de 5 a 10 años.

*Métodos hormonales

+ Píldora combinada: contiene dos hormonas (estrógeno y progestágeno). Evita que los ovarios liberen óvulos (ovulación). Tiene una eficacia superior al 99% si se usa de manera correcta y sostenida (hay que tomar una todos los días, a la misma hora), pero es del 92% como se usa comúnmente. Disminuye el riesgo de cáncer de endometrio y ovario. No debe tomarse mientras se amamanta.

+ Píldora de progestágeno solo: también llamada «minipíldora», contiene únicamente progesterona (sin estrógeno). Hace más espeso el moco del conducto del cuello del útero, lo que impide que los espermatozoides y el óvulo se junten, e inhibe la ovulación. Su efectividad es del 99% si se usa de manera correcta y sostenida (debe tomarse todos los días a la misma hora), pero es de entre el 90% y el 97% como se usa comúnmente. Se la puede tomar mientras se amamanta y es una buena opción para mujeres que por otras razones médicas no pueden tomar estrógenos, como aquellas que sufren migrañas o son obesas.

+ La inyección: se aplica una inyección de la hormona progesterona en las nalgas o el brazo cada tres meses. En la mayoría de las mujeres, las inyecciones anticonceptivas impiden que los ovarios liberen un óvulo, pero también causan cambios en el cuello del útero que evitan que los espermatozoides se unan al óvulo. No debe utilizarse durante más de dos años consecutivos, ya que puede ocasionar una pérdida temporal de densidad ósea.

+ Parche: se coloca sobre la parte inferior del abdomen, las nalgas, la parte externa del brazo o la parte superior del cuerpo. El parche cutáneo libera las hormonas progesterona y estrógeno al torrente sanguíneo, lo que en la mayoría de las mujeres evita que los ovarios liberen óvulos. También espesa el moco cervical, lo que impide que los espermatozoides se unan al óvulo. Hay que colocarse un parche nuevo cada semana durante tres semanas. No se debe usar en la cuarta semana para que se pueda tener el periodo.

+ Dispositivo Intrauterino (DIU) hormonal: libera progesterona en el útero, lo que impide que los ovarios liberen un óvulo, y hace que el moco cervical se espese, de tal forma que los espermatozoides no puedan alcanzar el óvulo. También afecta la capacidad de un óvulo fertilizado de implantarse exitosamente en el útero. Debe ser colocado por un médico y puede permanecer en el útero hasta por 5 años.

+ Anillo vaginal: delgado y flexible, se comprime con el dedo pulgar y el índice y se inserta dentro de la vagina, donde libera las hormonas progesterona y estrógeno. Funciona impidiendo que los ovarios liberen óvulos. También espesa el moco cervical, lo que no permite que los espermatozoides se unan al óvulo. El anillo, que evita la toma diaria de una píldora, y equivale a la toma de pastillas durante 21 días, se deja durante tres semanas, y luego se retira en la semana en que se tenga el periodo; posteriormente, hay que colocar un anillo nuevo.

Una de las estrategias para reducir la tasa de embarazos no deseados es el uso de los llamados métodos anticonceptivos reversibles de larga duración (LARC, según sus siglas en inglés). Dado que no deben ser usados diariamente como las píldoras o en ocasión del coito como el preservativo, estos métodos –entre los que se cuentan los dispositivos y sistemas intrauterinos, las inyecciones y los implantes subcutáneos– ofrecen una efectividad óptima tanto en su uso ideal como real, ya que su capacidad anticonceptiva no depende ni de la adherencia ni del correcto uso por parte de la pareja.

+ Anticoncepción de emergencia: Pastillas de progestágeno (levonorgestrel, 1,5 mg) que se toman para prevenir el embarazo hasta 5 días después de una relación sexual sin protección. Evitan la ovulación y reduce en un 60% a un 90% el riesgo de embarazo. No alteran el embarazo si este ya se ha producido.

«No me gusta hablar de ‘pastilla del día después’, tal como se la conoce comúnmente, porque da la idea de que alguien puede no cuidarse y después tomarla, cuando en realidad es ‘me cuido y si falla la tomo'», enfatizó la especialista.

*Métodos implantables

+ Implante subcutáneo: Del tamaño de un fósforo, la varilla suave y flexible se coloca debajo de la piel en la parte interna del antebrazo, desde donde libera en forma continua la hormona etonogestrel durante 3 años. Un aspecto particular del implante subcutáneo es que, si bien se trata de un método anticonceptivo hormonal, no contiene estrógenos. Tiene una efectividad superior al 99% y debe ser insertado y extraído por personal sanitario, en un procedimiento que dura menos de un minuto y es el método anticonceptivo reversible más eficaz. Puede ser usado por las mujeres que amamantan.

«Es lo más novedoso en la materia y tiene menos de un año en el país, aunque su uso está muy extendido en Brasil, México, Chile y Perú», detalló Tablado, quien consideró que «es el método más seguro y se acerca bastante al ‘ideal’ cuando esté disponible en el sistema público». Es que el implante tiene un valor de $2.500 y $4.000 con los honorarios del médico que lo coloca.

Vale aclarar que entre 2009 y 2010 el uso de los métodos de larga duración se incrementó globalmente un 11%.

* La abstinencia sexual continua: significa no tener relaciones sexuales (vaginales, anales u orales) en ningún momento. Es la única forma indudable de evitar el embarazo y estar protegido contra  las infecciones de transmisión sexual (ITS), incluyendo el VIH.

* Mediante el método del ritmo o planificación familiar natural la pareja tiene en cuenta los días fecundos en el ciclo menstrual, y síntomas como el moco del cuello uterino y la temperatura corporal, para evitar tener relaciones sexuales en esos días. De todas formas, su grado de efectividad para prevenir embarazos es relativamente bajo (del 75%).

Los preferidos de las mujeres

Una encuesta realizada por Global Research Marketing para MSD, a 600 mujeres entre 18 y 40 años reveló que antes de recibir la información por parte de su doctor, el 59% de las mujeres decía que la pastilla es el método que utilizaría con mayor probabilidad, en segundo lugar el anillo anticonceptivo un 7%.

Pero luego de recibir la información por parte de su doctor, el 54% de las mujeres continuó eligiendo las pastillas anticonceptivas, aunque un 30% eligió el anillo vaginal y un 9% el parche semanal.

Por otra parte, el 62% de las mujeres eligió las pastillas anticonceptivas por el sangrado mensual, frente al 82% que dijo preferir el anillo por ser un método mensual.

En tanto, el 69% de las mujeres que eligen el anillo lo hace porque es fácil de usar, en contraposición con el 50% que dijo no elegirlo porque no les gusta ponerlo en la vagina.

El 63% de las mujeres que no eligen las pastillas es porque se olvidarán de tomarla. Y el 71% dijo no preferir el parche porque no es discreto.

Finalmente, de las mujeres que eligen otro método anticonceptivo, el 43% optó por el DIU, y el 79% de estas lo hizo por la baja posibilidad de efectos secundarios.

Fuente: http://www.infobae.com

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