¿Tener sexo cun ex es un error o un acierto?

Ocurre mucho más a menudo de lo que pensamos. Una pareja se rompe y los protagonistas acaban encontrándose unos meses después y comienzan una relación diferente basada en el sexo. ¡Y funciona! Pero, ¿hasta cuando? ¿Es esto un acierto o un error? Muchos son los que opinan que ‘para atrás ni para coger impulso’, pero la carne es débil y a veces caemos en esta situación. Y tú, ¿te lo has hecho alguna vez con tu expareja?

El decir adiós, sea por el motivo que sea, siempre es un momento doloroso, triste, amargo, sobre todo cuando se pensaba que ese hombre iba a compartir con nosotros todos los momentos de nuestra vida. Hay quien opina que una vez termina una relación hay que pasar página. Si se ha roto es porque no funcionaba en algún aspecto de la misma, entonces ¿porqué mirar atrás? Esto supone una pérdida de tiempo y cierra la puerta a otras historias que quizás en otro momento sí pudieran tener futuro. Historias que mueren antes si quiera de nacer por la sombra del ex.

Pero como la perfección no existe es habitual, una vez superado el momento duelo y si aún no lo hemos sustituido en nuestro corazón, reencontrarse con un ex y acabar teniendo sexo desenfrenado a las pocas horas. ¿Esto es una señal de que volvemos? Nada más lejos de la realidad, simplemente significa que echábamos de menos el cuerpo del otro. ¿Y después qué? Después es muy probable que NADA, que no ocurra nada (y es lo mejor).

Por qué es tan bueno el sexo con un ex

Cuando se ha querido a alguien de verás, los sentimientos no mueren al mismo tiempo que la relación. Por ello el acercamiento físico entra dentro de lo razonable, ya que seguro sigue existiendo magia, amor o simplemente atracción sexual entre los dos. Y cuando se acaba en la cama se descubre que el sexo es brutal. ¿Por qué es mejor ahora que antes?

El sexo con una expareja es garantía de placer. Alguien con quien has compartido años de convivencia conoce mejor que nadie tu cuerpo, tus gustos y tus necesidades. Aunque dicen que las aventuras es un gran afrodisíaco sexual, a veces el tener que enseñar a un desconocido por dónde ir, acaba enfriando el encuentro. Sin embargo, la confianza en los reencuentros amorosos resulta excitante ya que la conexión sexual ya no depende de una convivencia si no de un momento puntual. Entonces ¡apetece!

Incluso en relaciones en las que el sexo se volvió pura rutina (con suerte, una vez a la semana y cinco minutitos en postura del misionero, vamos un aburrimiento), el sexo puede volverse salvaje, emocionante, espectacular, en estos escarceos amaroros. Son los mismos protagonistas, pero algo cambia para que el resultado sea totalmente diferente.

Quizás sea el morbo de hacérselo con la expareja, quizás la ausencia de responsabilidades o, simplemente, que como dice el dicho ‘la tortilla de patata está mas rica en el campo que en casa’, pero el sexo con un ex suele resultar explosivo, un afrodisiaco subliminal. Dos amantes que buscan la complacencia mutua, al redimir un deseo de pleno derecho bajo el respeto que da el haber compartido un momento de la vida juntos.

No hay duda de que el sexo es salud, pero se puede convertir en un problema cuando nos olvidamos del puro acto físico y empezamos a elucubrar sobre ¿qué pasaría si volviéramos a ser pareja? ‘Ahora nos llevamos mejor que nunca, ¿hemos aprendido de los errores o volveremos a caer en la misma rutina?’. Entonces el placer se convierte en calvario sobre todo cuando uno de los dos acaba de nuevo encaprichándose y se hace todavía más difícil volver a poner punto final a la relación.

Error o acierto

De novios a amantes, ¿suena bien, verdad? Pero ¿es oro todo lo que reluce? ¿Acaso estamos hablando de una conducta patológica?

Un estudio publicado en el ‘Journal of Social and Clinical Psychology’ afirma que mantener relaciones sexuales con tu expareja no tiene por qué tener consecuencias negativas. Los investigadores de la Universidad de Arizona, en Estados Unidos, estudiaron 137 parejas adultas que se habían separado o divorciado. Así descubrieron que la personas que no se tomaron muy bien la ruptura, se sentían mejor manteniendo sexo con el excompañero.

Seguir manteniendo encuentros sexuales después de la separación es algo que a primera vista puede parecer poco coherente y menos recomendable, pero a menudo la confusión y, sobre todo, el miedo a romper abruptamente el vínculo que unía a la pareja, nos lleva a esa situación. El contacto sexual con un ex suele estar asociado con un bienestar para aquellos que no han superado una relación, y aunque se disfrace de sexo, seguimos hablando de sentimientos, ya sean estos de amor o de dependencia a la relación.

Esta fijación psicológica con la exparejas es una forma de auxilio, la fórmula mágica para cerrar las heridas producidas por la ruptura. Y normalmente es el tiempo el que se encarga de distanciar los encuentros y de enfriar estos nuevos lazos sentimentales.

Pero cuando para el miembro que más ha sufrido con el divorcio, este acercamiento físico se convierte en una puerta a la esperanza de una posible reconciliación, que probablemente nunca pase, puede causar un dolor muy grande… por segunda vez. Seguir conservando una antigua relación es muy peligroso si no se tiene la madurez necesaria para asumirlo como sexo por placer, sin que medie ningún otro compromiso ni ninguna carga sentimental del pasado. En este caso la recomendación es clara: nada de ir teniendo por ahí relaciones con las exparejas, pues esto impide avanzar y encontrar a alguien con el que quizás sí podamos ser felices.

En este caso el contacto físico íntimo no hará otra cosa que agravar el daño emocional. Así que antes de tener sexo con tu ex, recuerda cuáles fueron los motivos de vuestra ruptura, quizás ellos te den la señal de si estás haciendo bien o es un auténtico suicidio sentimental seguir por ese camino.

Si no quieres resultar dañada

A veces confesar a las amigas que te estás acostando con un ex después de lo mucho que te ha hecho sufrir, se hace muy complicado, así que decidimos mantener las relación oculta, de forma furtiva. Entonces, ¿a quién pedir consejos sobre si está bien o mal? Toma en cuenta estos puntos antes del encuentro sexual y tú misma sabrás si debes seguir adelante con el plan o debes cortar de raíz esta situación.

1. ¿El gran problema de tener sexo con un ex? Que sigas colada por él y tú solo seas una amiga con derecho a roce. Por lo tanto, si todavía hay sentimientos fuertes, nada de arriesgarse, sobre todo si quieres conservar tu salud mental. Una segunda separación sería traumática.

2. Si ambos estáis dispuestos a tener sexo y nada más que sexo, poner las cartas sobre la mesa antes de que haya malos entendidos: vuestras relación continúa solo en la faceta sexual. ¿Porque no aprovechar las brasillas que quedan para disfrutar? Somos personas del siglo XXI y un ex se puede convertir en un estupendo ‘follamigo’, al menos hasta que aparezca alguien que nos anime más.

3. Lo normal es que cuando aparece una nueva pareja los encuentros con el ex acaban por desaparecer, pero en ocasiones sucede que el sexo es mejor que con la actual relación y es difícil romper. No es lo más común, pero sucede. Así se está abriendo la puerta de la infidelidad cuyo doliente es el recién llegado, que todo ilusionado no sabe qué se está cociendo detrás de él. ¿Te apetece esta situación? ¿Te sentirías cómoda interpretando el papel de ‘cornuda enamorada’?

4. Examina los motivos reales por los que quieres acostarte con tu ex: porque no puedes vivir sin sexo y, más concretamente, sin el sexo que te proporcionaba tu ex; porque tienes miedo a quedarte sola; porque no quieres ver cómo tu pareja rehace su vida y le pones todas las trabas posibles… Estos y otros motivos pueden llevarnos a una mala elección, porque si no hay una cuestión más aséptica de querer mantener relaciones por puro placer, es muy probable que después del encuentro te sientas peor.

5. Ante la duda, ¡prueba! Que, aunque has disfrutado mucho y te has vuelto loca, te sientes culpable después del encuentro, nada de repetir. Que te has dado cuenta que ya no hay más sentimientos que un buen acoplamiento en la cama, sigue adelante.

Ya solo te queda pensar con calma y clarificar tu mente para evitar que uno de los dos salgáis herido con esta historia (una vez más). Y recuerda que mientras encuentras otra pareja… ¡siempre te quedarán los sex shop!

 

Sexo de cementerio o nuevas aventuras

En algún blog he leído una definición que me ha dado otra perspectiva de intimar con los ex. ‘Sexo de cementerio: prolongar una relación sexual después de que la afectiva ya haya muerto. Simplemente con este término lo del sexo después de la ruptura me echa para atrás… por muy excitante que éste pueda llegar a ser. ¡Es como hacerlo con un difunto!

Así que, como se suele decir, ‘borrón y cuenta nueva’. Y si el ‘sexo de cementerio’ no te ha parecido suficiente antídoto para desengancharte de una relación tóxica, te proponemos otro que, aunque habitual, es totalmente efectivo: la familia y los amigos. Son los únicos que ‘a priori’ pueden cubrir tus necesidades emocionales. Por supuesto, que hay permiso para un periodo de duelo en el que puede seguir habiendo sexo (es como la metadona para la gente drodependiente), pero mantenerlo durante años, como sucede en muchas parejas, puede llegar a ser patológico.

Y para evitar caer en la tentación, lo mejor es pasar la transición alejada de tu expareja. Es la única forma de encontrarte a ti misma y analizar la situación desde una perspectiva más objetiva y realista. Así podrás pasar un duelo más saludable que te permitirá conocer a otras personas y avanzar en la vida sin su sombra merodeando alrededor. Además, ¿quién te dice que el sexo con alguien nuevo no pueda resultar más caliente que con tu ex? Prueba y nos cuentas.

Fuente: http://mujer.terra.es

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