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Cómo es la mente de un dictador

El 24 de marzo de 1976 se abrió formalmente el período más negro de la historia argentina. Una junta militar integrada por los jefes de las tres Fuerzas Armadasderrocaba al gobierno democrático de María Estela Martínez de Perón, disolvía el Congreso, suspendía la Constitución Nacional y, cinco días más tarde, nombraba presidente de facto a Jorge Rafael Videla.

Pero si bien el autodenominado Proceso de Reorganización Nacional, que controló el país entre 1976 y 1983, llevó adelante la represión más sanguinaria e ilegal de la historia nacional, la etapa negra había comenzado muchos años antes: tras el breve período democrático que imperó entre 1916 y 1930, en el que primaron elecciones libres y limpias por primera vez en la convulsionada vida del país, las instituciones republicanas quedarían sometidas a la recurrente intervención de gobiernos militares, con algunos interregnos democráticos.

En ese ejército no dispuesto a aceptar el lugar que le correspondía en el marco de la democracia se formó Videla. Primero se graduó del Colegio Militar como Subteniente de Infantería, luego de laEscuela Superior de Guerra, de la que salió Oficial de Estado Mayor.

En su carrera castrense fue funcionario de la Secretaría de Defensa, dirigió la Academia Militar, y en 1973 fue designado Jefe del Estado Mayor del Ejército, institución de la que fue nombrado comandante en jefe dos años más tarde, por Martínez de Perón.

Cuando tras 18 años de proscripción Juan Domingo Perón volvió a la presidencia de la nación en 1973, parecía que las décadas de crisis política creciente podían comenzar a ceder. Pero la fractura social ya era demasiado grande, incluso al interior del propio peronismo.

Su delicado estado de salud precipitó la situación. El 1º de julio de 1974 Perón murió y su mujer, María Estela, asumió una presidencia legal, pero sin legitimidad, agravando la situación. En ese contexto, las acciones de las organizaciones armadas dieron la excusa perfecta para que un gobierno militar se autoproclamara la solución para el país.

Argumentando una guerra que estaba lejos de serlo, la junta militar y Videla dieron el golpe y pretendieron justificar unasanguinaria represión que terminó con todas las expresiones políticas plurales que había en el país.

Lo consiguió de distintas maneras. La principal fue la desaparición forzada de personas y el robo sistemático de bebés.

Otra fue el Plan Cóndor, la estrategia coordinada que llevaron a cabo las dictaduras del Cono Sur y que permitió la detención, el traslado, intercambio y desaparición de civiles en cualquiera de sus países.

En 1981 fue sucedido por Roberto Viola a causa de tensiones en el seno de la cúpula militar, insatisfecha con la incapacidad de este último para estabilizar la situación económica, tras la fallida gestión de su ministro de economía, José Alfredo Martínez de Hoz.

Con el regreso de la democracia, en 1983,el ex dictador fue juzgado y condenado a prisión perpetua y destituido del grado militar por los numerosos crímenes de lesa humanidad cometidos durante su estadía en el poder, gracias al denominado Juicio a las Juntas realizado en 1985, bajo el gobierno de Raúl Alfonsín.

Pero el 7 de octubre de 1989, con Carlos Menem en el poder, fue beneficiado por un indulto que lo dejó en libertad la década siguiente.

Bajo la presidencia de Néstor Kirchner, el 15 de junio de 2006 la Cámara de Casación Penal declaró imprescriptibles los delitos de lesa humanidad cometidos por el terrorismo de estado, e inconstitucionales los indultos que habían favorecido a Videla y a los máximos responsables de la dictadura.

Eso permitió que volviera a ser juzgado, y que el 22 de diciembre de 2010 fuera condenado a prisión perpetua en cárcel común por el caso conocido como UP1.

El 5 de julio de 2012 fue condenado nuevamente a 50 años de prisión por encontrársele responsable penalmente por el secuestro sistemático de bebés.

Pero a pesar de todo lo ocurrido, Videla nunca mostró su arrepentimiento. El martes pasado volvió a desconocer a la justicia civil y se negó a declarar ante el tribunal que lo juzgaba por los crímenes del Plan Cóndor.

Este viernes 17 de mayo murió a los 87 años en el penal de Marcos Paz, donde cumplía varias condenas a reclusión perpetua.

«Los desaparecidos son eso, desaparecidos; no están ni vivos ni muertos; están desaparecidos»

(Declaración ante periodistas extranjeros que recibió cuando todavía gobernaba).

No, no se podía fusilar. Pongamos un número, pongamos cinco mil. La sociedad argentina no se hubiera aguantado los fusilamientos: ayer dos en Buenos Aires, hoy seis en Córdoba, mañana cuatro en Rosario, y así hasta cinco mil. No había otra manera. Todos estuvimos de acuerdo en esto. Y el que no estuvo de acuerdo se fue. ¿Dar a conocer dónde están los restos? ¿Pero, qué es lo que podemos señalar? ¿En el mar, el Río de la Plata, el riachuelo? Se pensó, en su momento, dar a conocer las listas. Pero luego se planteó: si se dan por muertos, enseguida vienen las preguntas que no se pueden responder: quién mató, dónde, cómo” (Declaración de Videla del libro «El dictador», de María Seoane y Vicente Muleiro).

Fuente: http://america.infobae.com

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