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¿Cristina Kirchner vuelve a abrir importaciones?

En un viraje completo de su propio modelo económico, la presidenta Cristina Kirchner amenazó con abrir el grifo al ingreso de productos externos para obligar a las empresas a bajar los precios y prometió mantener el congelamiento mediante un acuerdo entre sindicatos y empresarios.

«Yo sé que son inteligentes y entienden, pero si no entienden vamos a hacer todo lo posible para que entiendan», dijo, en un discurso cargado de mensajes hacia todos los sectores económicos.

Nadie quedó fuera del reto presidencial. Cristina Kirchner defendió el acuerdo de precios por dos meses que dispuso el secretario de Comercio Interior, Guillermo Moreno , y elíptica, planteó que el día 61, es decir, a partir del 1° de abril, convocará al diálogo tanto a empresarios como a los representantes gremiales para mantener en vigencia el control de la inflación. Incluso, la Presidenta se congració con la prohibición establecida por la Casa Rosada para que los supermercados pauten publicidad en los diarios . Contó que la medida había hecho crecer la rentabilidad de las grandes cadenas.

Las palabras de Cristina Kirchner entrañaron una dura advertencia a los gremios en sus reclamos de aumentos salariales por encima de la pauta oficial que promueve el Gobierno, de no más del 20%. «Lo más importante para el dirigente sindical es que los trabajadores van a tener trabajo», les dedicó, en un mensaje que buscó bajar las expectativas de subas salariales en momentos en que comienza el grueso de las negociaciones paritarias. Una de las sospechas de los gremios era que el congelamiento de precios por dos meses buscara sólo moderar la suba salarial. Casi no había representantes sindicales ayer por la tarde en el Salón de las Mujeres, de la Casa Rosada, donde la Presidenta lanzó una nueva etapa del plan de créditos para construcción de viviendas.

La jefa del Estado convocó para el día 61, tras el vencimiento del congelamiento de precios establecido desde el 1° de febrero, a una mesa de diálogo de todos los sectores de la economía, incluyendo gobernadores e intendentes. No fijó el camino, pero insinuó que los acuerdos de precios se podrían extender.

Dijo que hablaba con el «corazón en la mano», con «rabia» y algo de «bronquita». Así se anticipó desde el atril a las duras advertencias que lanzaría minutos después. Cristina prometió usar «los instrumentos que ha dado el modelo» en su finalidad de controlar la inflación y mostró su decepción con dos empresas lácteas, a quienes no nombró, en las que el Estado había invertido fondos para que salieran de la crisis de 2001. Se refería a Mastellone y a SanCor.

«En los próximos días vamos a discutir y si es necesario tomar medidas tales como las de hacer una apertura de determinados productos, porque evidentemente quienes los venden hacer ejercicio de la producción monopólica y se aprovechan de su posición y de la protección del Estado», lanzó.

La advertencia de la apertura de las importaciones no fue sólo para las dos compañías lácteas. También mencionó a las aceiteras y todas aquellas empresas con posiciones dominantes de mercado en productos de primera necesidad. Incluso, Moreno, cual apuntador sentado en primera fila, agregó a los bancos como otro sector beneficiado.

Usando la misma táctica que con la «Moreno Card», la tarjeta que ventiló el secretario de Comercio como posibilidad para hacer bajar las comisiones, la Presidenta también sacó a relucir nuevas medidas de apertura de importaciones. «Deberemos charlar si en determinadas líneas de productos no tornamos más flexible la importación», planteó. Por supuesto, la Cámara de Importadores celebró la medida, a pesar de que Cristina les pidió que no se «refregaran las manos». «Nos parece importante que, finalmente, se haya comprendido uno de los elementos positivos de la importación», planteó Miguel Ponce, vocero del sector.

La Presidenta se refirió al giro que significaba para el modelo kirchnerista, proclamado como de sustitución de importaciones, una medida semejante. «Hemos tenido una política de cuidar mucho a la producción nacional y la reindustrialización del país», recordó. Incluso, primero habló de prácticas proteccionistas (siempre negadas públicamente por el Gobierno) y segundos después se corrigió para -dijo sonriente- evitar denuncias ante la Organización Mundial del Comercio (OMC).

En clima papal, Cristina Kirchner dijo que había vivido momentos intensos en la asunción del papa Francisco, y consideró la elección de Jorge Bergoglio al frente del Vaticano una decisión hasta doméstica: «Han nombrado a un papa argentino y nos dicen que estamos aislados».

Un discurso con pedidos y retos

Cristina envió mensajes a diversos sectores sociales

Pedido de aumentos

«Lo más importante para el dirigente sindical es que los trabajadores van a tener trabajo»

Apertura comercial

«Vamos a discutir y si es necesario tomar medidas de una apertura de determinados productos porque quienes los venden hacen ejercicio de producción monopólica y se aprovechan de la protección del Estado»

Proteccionismo

«Hemos tenido una política de cuidar mucho a la producción nacional y la reindustrialización»

El papa Francisco

«Han nombrado a un papa argentino y nos dicen que estamos aislados. La Argentina está muy bien vista desde afuera»

Esfuerzos

«Las épocas de crisis globales exigen por parte de todos nosotros, empresarios, dirigentes sindicales y trabajadores un inmenso esfuerzo, un ejercicio de inteligencia para preservar esta Argentina que hemos logrado»

Del editor: qué significa

En días de incertidumbre, la Presidenta prueba la flexibilidad del modelo. Busca, otra vez, domar la economía a fuerza de amenazas.

Fuente: www.lanacion.com.ar

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