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Cómo es la mente de un parricida

Golpes, balazos, cuchillazos. Una y otra vez asestados con violencia posesiva. Así los mataron. Más allá de la crueldad de los homicidios lo llamativo es a quiénes causaron estas heridas mortales: nada menos que a sus progenitores.

Cuando se habla de parricidio se recuerdan, al menos, tres casos mediáticos: el de los hermanos Schoklender , que según la Justicia asesinaron a golpes con una barra de hierro a sus padres; el de las «Hermanas Satánicas», como se conoció a Silvina y Gabriela Vázquez, que mataron a su padre en un rito satánico; y el de los hermanos Da Bouza, que también ultimaron a su padre a tiros y golpes.

¿Cómo es la mente de una persona capaz de matar a sus propios padres?

«El parricidio es un clásico que está en la lista de las reacciones de mayor nivel de agresividad mutua», explicó a lanacion.com Martín Abarrategui, perito parte en la causa de las hermanas Vázquez . «Para poder llevar a cabo el hecho, tienen que tener un nivel de culpa muy bajo», agregó.

Silvina y Gabriela Vázquez asesinaron a su padre en medio de un ritual de tintes satánicos. Le hicieron cortes en todo el cuerpo y llegaron a arrancarle a mordiscones parte de la cara. El hombre murió desangrado.

Según indicó Abarrategui, una de las hermanas era psicótica, con lo cual no era conciente del crimen. «Ella enfatizaba que había hecho lo correcto: había eliminado al demonio del cuerpo de su padre». En cambio la otra, que era neurótica, «sí comprendió lo que había hecho y estaba desolada».

También coincidió con esta característica el psiquiatra Néstor Marchant, que consideró que los parricidas son personas que no experimentan ningún tipo de arrepentimiento.

«Generalmente adquieren cargos de poder porque no tienen escrúpulos para llegar a esos lugares», sostuvo Marchant, y añadió que tampoco tienen «principios morales».

Irresponsabilidad social, desconsideración por los derechos de los demás, fallas para ajustarse a las normas: todas estas son características del parricida, según indicó Miguel Maldonado, psiquiatra forense que fue perito de parte en el caso Barreda. «La ilicitud es el medio en el que se mueven cómoda y felizmente. No sienten remordimiento ni culpa, y jamás hacen una autocrítica».

Genética y contexto. Si bien en cada caso influyen diferentes factores que hay que analizar individualmente, la tendencia genética es un factor infaltable en las personas que cometen parricidio.

«El caso de los Schoklender, por ejemplo, es completamente distinto al de las hermanas Vázquez», sostuvo Maldonado. «Sergio tiene indudablemente lo que se llama un desorden de personalidad, un desarrollo anómalo de la personalidad por factores que no son completamente conocidos pero son, en principio, genotípicos, lo lleva el los genes». Pero ese no es el único factor. «También hay anomalías fenotípicas, es decir, de los fenómenos que los rodean. De la interacción de ambos factores surgen los desórdenes de personalidad», explicó Maldonado.

Marchant también consideró que la genética es un factor importante. «En la mayoría de los casos hay algo hereditario, una predisposición. Esto no significa que sí o sí se desencadene una conducta criminal».

«Generalmente el que comete parricidio es una persona que se ha sentido humillado y castigado por sus progenitores y esto le va creando un delirio que puede llevarlo al suicidio o a terminar con la vida de sus progenitores», añadió el especialista. El maltrato sufrido puede ser tanto físico como psíquico.

Por su parte, Abarrategui sostuvo que es frecuente encontrar antecedentes de anomalías en la salud mental en familiares de las personas que matan a sus padres.

¿Es posible que alguien con este desorden de personalidad conviva con la sociedad sin problemas? «De ninguna manera: se trata de personas insensibles ante los sentimientos de los demás. Sienten placer compitiendo y humillando a otros. Suelen ser razonantes e inteligentes, pero de la misma manera son abusadores, crueles y maliciosos», opinó Maldonado. «Hay que ser extremadamente cautos y prudentes con personalidades así».

Tampoco hay tratamientos comprobadamente eficientes para estos casos.

«Dibujar al psicópata lleva tiempo. Miente, sabe engañar muy bien, es complicado. Hay toda una cantidad de estudios para llegar al diagnostico. Una vez alcanzado, lo más frecuente es que terminen recluidos y sedados. No se conocen tratamientos que les permitan llevar una vida en sociedad sin que reincidan en conductas delictivas o violentas», indicó Abarrategui. «A una persona con este trastorno no debería adjudicársele ningún tipo de responsabilidad social», añadió el especialista..

Características 

  • Suelen ser personas inteligentes
  • Tienen facilidad para el engaño
  • No sienten culpa o remordimiento
  • Son socialmente insensibles
  • Jamás hacen autocrítica
  • Tienen dificultad para acatar normas
  • Raramente pueden convivir en sociedad con normalidad

Schoklender y el caso Da Bouza. Los hermanos Santiago y Emmanuel Da Bouza fueron condenados a prisión perpetua en el año 2000 por haber asesinado a su padre, el ex ejecutivo de Techint Ramón Da Bouza, el 28 de marzo de 1998. Pero el parricidio no es lo único que los conecta con los Schoklender. Curiosamente, la defensa de Patricia Polo de Botto, ex esposa de la víctima, fue ejercida por Sergio, quien estudió abogacía durante su reclusión en la cárcel de Devoto. En tanto, el socio de Schoklender, Daniel Gillert, defendió a Emanuel Da Bouza.

Fuente: http://www.lanacion.com.ar/

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