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Cómo actuar si tu novio mira otras mujeres

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Con la excusa de que es instintivo y hasta inconsciente, soportamos que nuestras parejas escaneen a cuanto espécimen femenino se cruce delante de sus narices. ¿Qué hacer cuando tu chico no para de mirar a otras mujeres

Yo entiendo que esté bien echar un vistazo alrededor de vez en cuando pero, ¿qué necesidad tiene mi pareja de mirar a otras mujeres todo el santo día? Solidarízate conmigo, hermana. Toma mi mano y acompáñame en este recorrido por una experiencia universal de sufrimiento femenino…

“Es instintivo.” ¿Te ha sucedido de plantearle tu dilema a alguien y que te mire como diciéndote “eres una loca, es lo más normal del mundo”? Detesto ese argumento de que los varones miran “instintivamente” a otras mujeres, “inconscientemente”. “No te lo tomes como algo personal”, me dijo una amiga. Yo no creo que darse vuelta para fijarse en el trasero de alguien sea un acto reflejo

“Los ojos son solteros.” Otro argumento supertrillado. Al menos en este punto hay algo de razón: mientras mi pareja no me engañe, que mire lo que quiera. Ahora bien, ¿qué pasa cuando sentimos que su actitud es casi una infidelidad?

“Las mujeres también miran.” Cierto. Todos tenemos ojos que fueron creados para posarse sobre aquello que captura nuestra atención. Pero al menos nosotras somos expertas en disimular cuando de admirar al sexo opuesto se trata. Aparte, hay distintos “tipos de mirada”

El vistazo. Vas caminando con tu chico por la playa y notas que mira de reojo a una mujer metida en el mar. Te irritas, pero lo perdonas. Después de todo, intentó ser disimulado y, aparte, no lo hace todos los días

El escáner. En lugar de darle un vistazo rápido, tu pareja se detiene y explora de pies a cabeza, en un escaneo perfecto, el cuerpo de la mujer en el mar. Te enojas y le das un golpe en el brazo para despertarlo del trance: “¿Qué estás haciendo?”

El comentarista. Tu pareja no solo frena y escanea el cuerpo de la mujer en el mar, sino que aparte, emite una frase desubicada sobre sus prominentes pechos o su perfecto trasero, dignos de Victoria’s Secret. Te enojas, le pegas y le exiges que te pida disculpas

El mirón serial. Es el colmo de los machos. Cuando paseas con él por la calle, se da vuelta para admirar el cuerpo de una mujer desde otra perspectiva: la trasera. Silba, emite comentarios y te hace quedar como una perfecta estúpida. Además, no es que mira solamente a las bellezas convencionales, esas lobas espléndidas que hasta a ti te hipnotizan, sino que sientes que se fija en cualquiera, casi “por deporte”. ¿Has evaluado lo que se te cruza por la mente mientras tanto?

“Soy la más fea.” “¿Habré engordado?” A veces, los hombres ignoran el efecto que tiene sobre nosotras un acto que para ellos es tan insignificante, como mirar a otra mujer por la calle. La realidad es que si tienes una pizca de inseguridad, empiezas a sentirte el patito feo de la manada

“No soy su tipo.” Claramente, si tu novio no deja de mirar a mujeres diametralmente opuestas a ti, es posible que empieces a cuestionarte si se eligieron bien mutuamente. ¿Se habrá arrepentido?

“No me quiere más.” “¿Por qué no me mira mí como las mira a ellas? ¿Será que ya no le intereso tanto?” Es inevitable sentir un poco de angustia cuando tu chico reincide en el crimen de pecar con los ojos. A los lectores masculinos de esta nota, les voy a contar un secreto: las mujeres asociamos la atención con el amor. Cuanto más enfocados estén en nosotras (léase, “más nos miren”), más amadas nos sentiremos

“Para colmo, me lo niega.” Mujeres, a esto se le llama CULPA. Te niegan que estuvieran mirando a otra muchacha, sencillamente porque no pueden afrontar su debilidad. ¿Y sabes qué? Es bueno hacerlos sentir mal de vez en cuando…

“¿Qué pasaría si la otra le prestara atención?” Ay, esa duda punzante. Se presenta especialmente si tu pareja tiene antecedentes de serte infiel, cualquier actitud fuera de lugar te pondrá en alerta

Reacción madura. A todas nos encantaría tener la seguridad y la actitud suficiente como para declarar con una sonrisa en el rostro: “No me importa que mi chico mire a otras mujeres. Él me eligió a mí y está a mi lado. Sé cuánto valgo y sé que no me cambiaría por nadie”. ¡Esa es una reacción madura! ¿Pero posible?

Ponle límites. Si se niega a dejar de mirar, al menos pídele un favor: que no te humille. Que mire a quien quiera cuando esté solo o con sus amigos, pero que frene sus impulsos al estar a tu lado o con un grupo de personas. “Estábamos en un bar y mi novio no paraba de mirar a una pelirroja en jeans ajustados. Ella se dio cuenta y su pareja también. Me sentí tan mal, no veía la hora de irme”, cuenta Andrea. Eso no se hace, está mal

Plantea el tema. Si la actitud de tu pareja te molesta al extremo de que está haciéndote dudar si seguir adelante con la relación o ponerle punto final, háblalo. Cuéntale cómo te sientes cada vez que clava sus ojos en alguien. Tal vez te sorprenda con sus respuestas o incluso logres generar un cambio. ¿Un consejo que nunca falla? Pregúntale qué pasaría si estuviese él en tu lugar y tú te dedicaras a observar los músculos y… en fin, otras partes… de los hombres. ¡Ja! ¿Qué tienes para decir ahora

Fuente: http://ar.mujer.yahoo.com

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