Sueños virtuales con Second Life
11 09 2006
El juego ‘Second Life’, en el que los usuarios se gastan más de 300.000 euros al día, brinda la posibilidad de ser y de tener lo que siempre se ha deseado. El límite es la tarjeta de crédito
Dicen, cuentan, que por ahí fuera hay vida. No se equivocan. Igual no es la extraterrestre que todos piensan, pero Second Life es otra forma de vida. Virtual claro está.
Juego, experiencia, o como quieran llamarle, Second Life se ha convertido en un mundo on line que mueve más de 300.000 euros (50 millones de las antiguas pesetas) al día. Ser un superhéroe, convertirse en el entrañable Espinete de Barrio Sésamo, vivir la vida de un ejecutivo o ser un gigoló están al alcance de cualquier persona que tenga un ordenador, una conexión ADSL y una buena tarjeta de crédito.
“Aquí estoy vestido con mi gabardina negra de cuero y mis gafas oscuras. Soy un fan de Matrix y por eso me visto como Neo. En la actualidad esta ropa me costaría ni se sabe cuánto dinero. Aquí por unos cuantos linden dollars me lo he comprado y voy presumiendo. Me falta una casa, pero vale demasiado dinero”, cuenta el usuario de Second Life Víctor Delacroix.
Y es que todo en Second Life funciona a golpe de talonario. Tiendas de ropa, de joyas, inmobiliarias –que igual venden una isla que la Ciudad de la Artes y las Ciencias de Valencia–, boutiques con complementos para nuestra casa virtual y un sinfín de objetos para presumir en Second Life harán de nuestra experiencia en el juego una vivencia única.
Inspirado en el libro Metaverse, de Neal Stephenson, Second Life recrea un mundo virtual en el que el límite de ser y de tener lo pone la imaginación y el bolsillo del jugador. Más de 642.000 usuarios ya han caído en su encanto desde que en el año 2003 la empresa Linden Labs lo creara. Además, el juego alberga en su trasfondo un negocio que mueve muchísimo dinero cada día. Sin ir más lejos, varios usuarios ya se han hecho ricos –en la realidad– vendiendo terrenos o edificios, ya que aquí todo se paga. Además, como el juego permite convertir euros a la moneda del juego, los linden dollars, y viceversa, el negocio es muy rentable.
El funcionamiento
Para entrar en esta comunidad virtual, lo primero que hay que hacer es descargarse el programa de la web secondlife.com. Ahora, en dicha web se pulsará la opción join now (a la izquierda y en un recuadro naranja) para crear una cuenta de usuario. Se rellenarán unos datos, se elegirá nuestro aspecto en el juego –desde una dulce jovencita hasta el tipo más duro de la ciudad–.
A pagar
Ahora es cuando llega el momento clave: el pago. Second life permite dos formas de jugar. La primera es totalmente gratuita, pero no permite comprar objetos (ropa, coches, etcétera), ni construir nuestra casa. Sólo ofrece moverse por las calles y hablar, mediante un chat en pantalla, con el resto de usuarios. La segunda opción, y la que realmente es el atractivo del juego, es la de pago.
Por una cuota de ocho euros al mes, el juego abre al usuario un amplio abanico de posibilidades. Desde adquirir un avión hasta veranear en una paradisiaca isla virtual. Pero esos ocho euros sólo dan acceso a adquirir objetos, los cuales habrá que pagar haciendo uso de la tarjeta de crédito. Mediante un proceso de conversión, en secondlife.com, se cambiarán euros por preciados linden dollars para disfrutar de este universo en todo su esplendor. Una vez convertidos los euros, estos desaparecen para siempre de nuestra cuenta corriente. Así que mucho ojo con lo que gastemos.
La experiencia de Second Life (aunque esté en inglés) ofrece una doble vida de ensueño. El lujo, el glamur, el vandalismo o el estilismo futurista sólo tienen en este mundo dos límites: la imaginación y los ceros de la tarjeta de crédito.
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