La próxima revolución de Hollywood
10 08 2006
Steve Perlman, un magnate pionero del vídeo en la Red, ensaya un modo de filmación digital con actores virtuales de tanto realismo como los de carne y hueso.
A sus 45 años y pese a su formación no técnica, Steve Perlman es un nombre propio en la era de Internet, con un papel pionero y protagonista a la hora de popularizar las posibilidades del vídeo distribuido a través de la Red. Pero no satisfecho con haber liderado el desarrollo de la tecnología QuickTime para Apple o haber creado WebTV, para posteriormente vendérsela a Microsoft por una fortuna, Perlman vuelve a la carga con un nuevo un sistema de filmación digital denominado Contour y que aspira a revolucionar las industrias del cine, la animación y los video-juegos.
Perlman -que ha presentado su nuevo proyecto en un importante salón informático de Boston- aspira a crear actores digitales dotados de tanto realismo y expresiones faciales como los de carne y hueso, a un ritmo más rápido y barato que la tecnología hoy disponible y utilizada en proyectos como la película “El Express Polar” o la versión en video-juego de la saga de “El Padrino”.
El sistema desarrollado por Perlman incluye una combinación de cámaras, ordenadores y una especial iluminación fluorescente para producir personajes virtuales. El actor original es cubierto con maquillaje fosforescente, solo visible en la oscuridad, y filmado en diferentes ángulos por una batería de más de cuarenta cámaras con el fin de capturar todo un ingente caudal de textura y dimensiones de su rostro. Después es susceptible de ser manipulado al antojo de creadores dentro de un proceso que puede realizarse en cuestión de horas.
Escenario de futuro
En un escenario de futuro inquietante para algunos profesionales y gremios del Séptimo Arte, Perlman se ha atrevido a pronosticar el día no muy lejano en que «toda una película podría ser filmada dentro de un estudio, sin tener que hacer exteriores y sin preocuparse de si un actor tiene un grano en la nariz».
El laborioso sistema utilizado en la actualidad en taquilleras películas como “El señor de los anillos” supone colocar puntos reflectantes en el rostro y el cuerpo de un actor, para capturar sus expresiones frente a una pantalla especial. Estos puntos son grabados y después trasladados a un computador, con el que especialistas en animación hacen el resto, aunque el resultado dista de la apariencia real.
A juicio de Edward Ulbrich productor de efectos visuales para súper-producciones como “Titanic”, la técnica de Perlman «abre de par en par un nuevo mundo creativo para los directores, permitiendo películas animadas que parecen reales».
Con todo, el nuevo sistema se encuentra aún en fase experimental, ya que todavía es incapaz de capturar en detalle el cabello o superficies húmedas, lo que compromete su representación de los ojos y el interior de la boca. Aún así, su impulsor espera utilizarlo en septiembre en una película y dos video-juegos. Mientras que el cineasta David Fincher se interesa en utilizar Contour para su próxima película, “El caso curioso de Benjamín Button”, basada en un relato de F. Scott Fitzgerald con un protagonista que envejece al revés encarnado por Brad Pitt.







